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Mantener la Amabilidad: La Vacuna Para Nuestros Vínculos

Se ha vuelto más frecuente en este tiempo ver dificultades en las relaciones de las personas, problemas para comunicarse, reacciones desproporcionadas y malos entendidos frente a situaciones cotidianas. Existe cansancio ya que se ha vuelto a recuperar la interacción en espacios comunes pero con restricciones y protocolos que limitan la espontaneidad y expresión de emociones y afecto como estábamos acostumbrados. En estos momentos existen niveles altos de estrés y frustración, y por tanto el enojo o rabia son esperables en los adultos y niños. Podemos estar respondiendo o comportándonos de maneras muy distintas a como lo hacíamos antes, enfrentados a circunstancias que no son normales, siendo posible que estemos teniendo dificultades en las relaciones con nuestros seres queridos, en nuestra crianza y hasta en nuestro cuidado personal porque nos sentimos abrumados. ¿Cómo continuar enfrentando esta situación sin deteriorarnos ni deteriorar a los que queremos?

Primero, debemos reconocer que estamos inmersos en un contexto muy exigente, el cual genera cansancio y frustración además de expectativas ideales de lo que queremos alcanzar, pero debemos ser capaces de generar metas reales. Dado que el contexto actual es más desgastante, es posible que nuestras capacidades para responder de una manera armónica sea un desafío mayor, y la tolerancia se vea deteriorada. Si bien es cierto que cada uno de nosotros responda de manera diferente a los desafíos diarios, hay tres elementos  a los cuales todos debemos prestar atención para que sean factores protectores: buena alimentación, mantener nivel de actividad estable y horas de sueño. El comportamiento de las personas y la forma de vincularse se verá impactado favorablemente si cuidamos estos elementos, ayudándonos a mantenernos más equilibrados, mejorar nuestro estado de ánimo y cuidar nuestras relaciones interpersonales.

Mantener la cordialidad y amabilidad tanto con nuestros hijos como con los adultos que nos rodean, promueve relaciones más sanas y respetuosas. Los adultos somos quienes modelamos la forma de relacionarse entre los niños, siendo fundamental que ellos  conozcan las cosas que pueden tener abrumados a los padres. Reconocer que pueden estar cansados, preocupados y hasta hambrientos puede permitirle a sus hijos conocer las razones de su molestia, y si la reacción ha sido desmedida es legítimo, y fortalece el vínculo, reconocer el error y enmendarlo. Manifestar la molestia no debe ser sinónimo de agredir al otro, sino más bien de transmitir mi desacuerdo sin descalificar. El cuidar las relaciones que establecemos mantendrá ambientes más armónicos y saludables que son indispensables en este tiempo.

En el caso de que los niños se muestren más ansiosos, se recomienda darles tiempo durante la mañana o tarde para expresar sus preocupaciones, con la intención de atenderlo y buscar juntos soluciones a lo que puede aquejarlo. El tiempo antes de dormir no debe utilizarse para estas reflexiones, sino más bien para desarrollar conversaciones positivas sobre cosas que le gustan, buenos recuerdos o planes para el próximo día.

Es responsabilidad de todos cultivar y cuidar los vínculos, mantener nuestro trato amable y constructivo con los demás, ya que este período de pandemia, si bien muy largo… pasará, sólo nuestras relaciones y cómo enfrentamos nuestras diferencias con quienes nos rodean son lo que perdurará.