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Nuestra ex alumna Frances Hardy, un ejemplo de perseverancia y fortaleza

Nos enorgullece compartir  este testimonio de nuestra ex alumna Frances Hardy, un ejemplo de perseverancia, fortaleza, autocontrol, dedicación y resiliencia y un modelo a seguir por todos.  Publicado en la revista del Sheperd Center de Estados Unidos donde ha concurrido en tres oportunidades a recibir terapia de rehabilitación, y deseamos puedan conocer  su experiencia.

 

UNA VIDA ESPECIAL:

Luego de sufrir una lesión espinal, Frances Hardy, vive con una meta, una actitud positiva y el apoyo de sus amigos y familia.

Durante su estadía en  SHEPHERD CENTER en enero  2020, FRANCES HARDY, 25, avanza en  su silla de ruedas a través delos pasillos del Centro, brindando amigables sonrisas y saludando a todos los presentes.

Derrochando positivismo y ansias de vivir, su energía es conmovedora, y sus  cálidos saludos fueron respondidos cada vez.  Es amistosa con tanto pacientes como el personal del lugar, deteniéndose a conversar sobre su rehabilitación con un miembro del lugar  y a prepararse para su primer intento de rugby en silla de ruedas con otro paciente similar a ella.

Hoy, Frances Hardy, es una mujer segura y confiada con una infinidad de oportunidades por delante.

Sin embargo, hace siete años, se vio enfrentada a un desafío que puso a prueba su entereza.

 “ENFOCARME EN LOQUE PODIA CONTROLAR”

Frances creció en la bella ciudad costera de   Viña del Mar, Chile. En 2013, había completado su Educación Secundaria (el equivalente al High School de Estados Unidos) y estaba entusiasmada con enfrentar la próxima etapa de su vida.  Ya estaba inscrita para comenzar sus estudios en la Universidad Adolfo Ibáñez en Marzo.

Pero todo cambió una tarde de Febrero de 2012.  Frances viajaba en un vehículo con cuatro de sus amigos cuando otro vehículo les impactó por detrás, ocasionándole una lesión medular a nivel de la vértebra C-5 y fue llevada por helicóptero desde Viña del Mar a un hospital de Santiago.

“Después de mi cirugía debí permanecer en el hospital por dos meses” recuerda Frances.  “Sabía lo que me había pasado y que no volvería  a caminar, pero estaba decidida a enfocarme en aquello que podía controlar dentro de mi estado”.

“Decidí entrenarme en hacer aquello que otros pensaban que no lograría, como comer sola por ejemplo, utilizar una silla de ruedas manual y lograr regresar a la universidad”.

Frances fue dada de alta y regresó a casa en Viña del Mar en Abril de 2013.  “Fui realmente afortunada de encontrar un estupendo centro de rehabilitación en mi ciudad de residencia, el Instituto  Luis Krebs” dice Frances.  “Durante el resto del año me concentré en terapia física y permanecí seis horas diarias haciendo ejercicios”.

Aún cuando Frances estaba contenta con la rehabilitación que estaba recibiendo, estaba curiosa por saber si estaba haciendo todo lo posible por avanzar.  Empecé a consultar a especialistas y a otros pacientes, dice Frances. “Me recomendaron Shepherd Center por la terapia y el estupendo ambiente.  Muchos lugares pueden ofrecer una buena rehabilitación, pero tener un ambiente acogedor además tiene un efecto muy positivo sobre tu estado mental y motivación”.

La primera visita de Frances al Centro fue en Enero del 2015.  Regresó el 2016 y nuevamente a principios del 2020.  En cada oportunidad permaneció entre tres a cuatro semanas en rehabilitación intensiva (en un programa de 7 hrs diarias).  Ella se refiere a su terapia en forma muy afectuosa y como un desafío personal.  “Es desafiante dice,  me impresionó la tecnología y la intensidad de los entrenamientos.  El tiempo que estoy en el Centro me preparan para regresar a mi país y poner en práctica lo que he aprendido para lograr mi independencia.

A medida que las destrezas de Frances avanzan  durante cada sesión, también han ido  cambiando sus metas.  “Al principio, vine a Shepherd a aprender nuevas técnicas, pero ahora las estoy perfeccionando, enfocándome en temas más prácticos, como trasladarme desde la silla de ruedas a una cama o cocinar.  El equipo del programa diurno ha sido muy innovador para motivarme en tratar ejercicios nuevos, porque saben que me encantan los desafíos”.

Particularmente, a Frances le encanta trabajar con Kelly White, una fisioterapeuta en el programa SCI diurno. “Ella tiene tanta energía y pasión dice Frances,  crea ejercicios innovadores para cada  una de nuestras sesiones, así se trate de spinning, baile o cualquier otra actividad”

APOYO DE FAMILIA Y AMIGOS:

Para contribuir a esta rehabilitación intensiva, Frances cuenta con el apoyo de la familia y amigos.  “Creo que debemos tomar en cuenta a las personas a nuestro alrededor y hacerlas parte de esta difícil parte de nuestra vida, dice Frances.  Muchas personas desean ayudar pero no saben cómo hacerlo, por lo que depende de nosotros pedir ayuda cuando la necesitamos”.

Cuando Frances necesitaba ayuda en el Centro, recurría a  Minna Hong, quién jubiló en su calidad de encargada de apoyo a los pacientes en el  Shepherd Center. Este Centro me ayudó mucho, Minna me mostró que aún puedo llevar una vida normal, casarme, tener hijos y trabajar en un lugar de calidad.

Izquierda El accidente de Frances no la ha detenido.  Entre otras cosas, disfruta del parapente cerca del lugar donde vive.

Izquierda: Disfrutando  su tiempo en el Sur de Chile.

Frances también ha hecho grandes amigos con otros pacientes en el  Shepherd Center. Durante sus estadías, la han motivado a intentar hacer nuevos deportes, como por ejemplo  handcycling (bicicletas manuales), natación y rugby. Pero, lo más importante, le han recordado que debe pasarlo bien y reírse mucho.e encanta conversar y conocer a otros pacientes de  Shepherd Center, Muchos de ellos están pasando por momentos difíciles, pero juntos podemos disfrutar  y ayudarnos mutuamente.  Puedo consultarles sobre sus experiencias y compartir las mías”.

“UNA VIDA ESPECIAL”

Frances ha logrado sus metas y continúa esforzándose por lograr  otras nuevas.  Terminó sus estudios de Ingeniería Comercial , especializándose en Marketing en 2019 y se trasladó a Santiago a trabajar en una empresa de telecomunicaciones.  También ha logrado algo que muchos pensaron era imposible: aprender a manejar un vehículo.

“Estoy ansiosa por lograr recobrar la mayor independencia posible. Me tomó cinco años manejar, pero ahora puedo hacerlo sola y e ir donde quiera con libertad”. Siempre digo que mi silla de ruedas son mis piernas, pero mi auto son mis alas”.

Arriba:Disfrutando  al aire libre con amigos.  Aquí la vemos recorriendo las montañas en  Torres del Paine, Patagonia y participando en la carrera “Alas para la vida” con amigos y familia.

Gracias a la valentía y fortaleza que ha desarrollado a raíz de todo lo que ha vivido, Frances quiere animar a otros que están viviendo desafíos similares.

“Aprender a vivir de una forma nueva es un proceso, debemos ser valientes y debemos darnos cuenta que es una vida distinta a la que planeamos en un principio, pero es una vida especial!”

Extracto de la revista del Shepherd Centre