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¡Que la hiperconectividad no nos desconecte!

Sin duda algo que ha marcado este año es como hemos logrado adaptarnos a la nueva forma de trabajo y aprendizaje. Esto ha tenido el gran beneficio de cuidar nuestra salud, de flexibilizar tiempos de trabajo/estudio, pero también nos ha hecho estar constantemente vinculados a nuestros aparatos tecnológicos.

La tecnología ha puesto en manos de miles de personas la posibilidad de expresar sus opiniones libremente, ante cualquier hecho o acontecimiento tenemos opción de informarnos y dar nuestra opinión ante lo sucedido en plataformas que están hechas para expresarnos. El problema está en cómo utilizamos esta herramienta sin que surja una desconexión de la parte emocional y finalmente nos desconectemos de lo que realmente ocurrió.

Por ejemplo, el pasado 9 de agosto el mundo se conmocionó con la explosión ocurrida en la ciudad de Beirut, era ver una película de terror trasmitida en televisores y por supuesto en todas las redes sociales. A través de ellas todos nos enteramos al instante del horror ocurrido en el medio oriente, porque muchos grabaron o transmitieron en vivo sus experiencias. De inmediato comenzaron las especulaciones sobre qué había pasado y por qué, y cada persona, con respaldo o no, entregaba su teoría de lo sucedido sin importar las personas que había detrás del devastador hecho.

Este ejemplo lo podemos traspasar a la vida cotidiana, nos enteramos de algo y no siempre pensamos las repercusiones que pueden tener nuestras opiniones, a través de la pantalla es fácil observar sin tomar en cuenta que hay alguien detrás de lo que estamos viendo, alguien está viviendo eso que nos llama la atención, eso que deseamos comentar y que de un momento a otro nos sentimos validados de entregar nuestra impresión.

En otra arista, la hiperconectividad en la cual vivimos y nos hemos visto aún más inmersos este año, nos ha llevado a estar acostumbrados a ver compañeros de colegio/trabajo, amigos y otras personas a través de una pantalla como algo muy cotidiano y es fácil tender a olvidar quienes están viviendo lo mismo con nosotros son personas y no solo imágenes.

Por lo mismo el llamado es a pensar 2 veces antes de dar nuestra opinión, a poner la empatía por sobre todo y considerar que es lo que está viviendo la persona que vemos en la pantalla es algo que siente.